Posted by Yosue
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on February 12, 2008, 2:45 pm
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Reflejos granadinos en el blasón real
http://blogdelacomunidadlamonarquia.blogspot.com/
LA heráldica es ciencia noble que nació a mediados del siglo XII, en época de caballeros, batallas campales y heraldos ataviados para el palenque, pero que ha llegado a nuestros días de paz y de corbata más pujante que nunca y cada vez más variopinta. Unas veces se reelaboran escudos para pasos de palio o medallas de rector universitario, otras se alía con la aparente simplicidad generando los logotipos, pero siempre atesora un manojo de símbolos que desea explicitar y persigue el que identifiquemos a su portador con las virtudes y valores representados en su blasón.
España es uno de los países de mayor riqueza heráldica y a ello no es ajeno el hecho de que su denominación oficial y constitucional sea el de reino. Pero lo que hoy entendemos por reino de España es herencia territorial y heráldica de reinos medievales, incluido el reino de Granada, cada uno generador de su propia heráldica. Más tarde, los monarcas, regentes, presidentes y parlamentos han ido añadiendo y quitando elementos heráldicos hasta dejar los escudos oficiales en lo que son. Hubo una época en la que el escudo del rey era el escudo del reino, pero ya desde los primeros Borbones se separaron ambos blasones. Así en la calle real de la Alhambra vemos el escudo de España, diferente del escudo real que adorna las pechinas de la Virgen de las Angustias. La separación oficial se realizó tras la revolución de 1868 y desde entonces el rey posee su blasón y la nación el suyo, aunque en muchos cuarteles coinciden.
Don Juan Carlos de Borbón, tras ser designado en 1971 Príncipe de España, escogió un blasón que se aprobó oficialmente aquel año y que usó, incluso en sus visitas a Granada como príncipe, hasta 1975. Inmediatamente después de su proclamación, como Juan Carlos I, en noviembre de 1975, compuso su blasón personal como el anterior, sin más variación que el número de diademas de la corona, ya que el príncipe llevaba tres visibles y dos imaginadas detrás, mientras el rey debe llevar cinco visibles y tres imaginadas. En este blasón real está condensada casi toda la historia de España y la presencia de Granada en dicho resumen es más que notable.
El escudo central posee la forma hispana genuina, es decir no lleva pico abajo como sí lleva el escudo francés y los lados son rectos, a diferencia de los ingleses y muchos italianos. Dentro va la cruz de Asturias, referente visigodo de toda la monarquía hispana, que sirve de eje cartesiano para los cuatro cuarteles: Castilla representada por un castillo de oro, el reino de León por un león que debe ser púrpura, pues este reino fue fugazmente imperio, el de Aragón representado por las cuatro barras rojas que se dice son cuatro dedos reales ensangrentados arañando las playas doradas del Mediterráneo y Navarra con las cadenas que rompió su rey en la provincia de Jaén en aquel verano de 1212.
Destaca una granada, natural y rajada, en la parte inferior, en lo que se llama mantelado o cortinado. Como los Reyes Católicos no conquistaron Granada, sino que ésta se entregó por capitulaciones, aquellos antecesores de Don Juan Carlos no se veían legitimados a incluir el escudo nazarí que campea por la Alhambra en su blasón real, así es que -por primera vez en la heráldica europea- inventaron una nueva figura para un antiguo reino y de esta forma la granada verde sobre blanco pasó a representar la nueva Granada y permanecerá ya siempre en el escudo de rey y en el de la nación. Este cuartelado de cinco reinos, timbrado con la corona de perlas blancas, rubíes rojos y esmeraldas verdes, los tres colores de Granada y de las virtudes que han de ornar a todo dirigente, es el mismo del escudo aprobado para nuestra nación por Real Decreto 2964/1981 de 18 de diciembre y que se venía usando desde la regencia de Serrano, incluso en la 2ª República, aunque aquí son la corona mural, como se ve en la puerta de la antigua cárcel. Sus cuarteles, y entre ellos el del reino de Granada, han permanecido así tanto en tiempos monárquicos como republicanos o dictatoriales. Además, lleva en el centro el escusón con las tres lises de Francia que recuerdan que una granadina, Eugenia de Montijo, fue la única española que las lució en aquel trono en época moderna.
Don Juan Carlos eligió, de su antecesor Carlos V, el collar del Toisón que da redondez a su blasón, y no quiso reiteraciones imperiales por lo que renunció a las columnas de Hércules y su Plus Ultra. Es el collar que rodea también el emblema de nuestra Universidad y con él de nuevo Granada se refleja en el blasón real, siendo una de las pocas ciudades españolas que muestra esta insignia a cada paso, en papel timbrado universitario, bolsas de estudiante y emblemas de facultad. Es un símbolo tan europeo como europeísta, que en un tiempo representó el germen de unión europea desde Borgoña, luego estuvo en Aquisgrán cuando Don Juan Carlos recibió el mayor premio europeo y hoy le sirve a nuestra universidad para presentarse ante Bruselas y Bolonia.
Abajo aparecen el yugo de Fernando, con su nudo gordiano, y el manojo de flechas, atado con su cordón al aire. Sólo los muy ignorantes, tanto en heráldica como en historia, confunden estos símbolos reales con los de Falange. Los que se reflejan en el blasón real desde Granada: desde la Capilla Real hasta la Alhambra, pasando por el Hospital Real, van separados, nunca uno encima del otro, y las flechas siempre van con las puntas hacia abajo, porque representan la paz, la renuncia a la violencia, deseo en que coinciden Isabel la Católica y su descendiente Juan Carlos de Borbón, mientras las flechas enhiestas, diseñadas para las JONS por el accitano Juan Aparicio López, incitan claramente a la violencia.
sigue...


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