Posted by Darío on February 10, 2008, 9:42 pm
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María de Saboya, princesa real italiana, siempre tuvo fama de aristócrata bella y elegante, pero el problema de un carácter díscolo y rebelde contribuyeron a marginarla de la familia. Hasta el extremo de que la boda con Luis de Borbón Parma se produjo después de que la propia princesa se hubiera enamorado de un oficial plebeyo de la escolta regia. La historia hubiera ocupado toneladas de papel cuché en la prensa de nuestros días. Sin embargo, el retrato de la princesa no puede componerse sin mencionar otros capítulos dramáticos, como la deportación hacia Alemania en los tiempos del nazismo, o la muerte de su hermana Mafalda en el genocidio de Buchenwald.
María Francisca Ana Romana de Saboya nació en Roma en 1914. Era la tercera hija del matrimonio entre Víctor Manuel III y la reina Elena, pero siempre tuvo fama de predilecta. Especialmente durante la infancia y la adolescencia, cuando jugaba al fútbol en los jardines de palacio o acompañaba al rey en las recepciones sociales de relumbrón.
Una de ellas le sirvió para conocer personalmente al incipiente cineasta Luchino Visconti, cuyo predicamento y condición aristocrática le permitieron organizar algunas veladas teatrales inocentonas en el Quirinale. «María era una actriz versátil, conmovedora y bella, enormemente bella», escribió años después el autor del Gattopardo.
El matrimonio de María y el príncipe Luis de Borbón se celebró el 23 de enero de 1939 en la capilla Paolina del palacio Quirinale, pero el entusiasmo del acontecimiento tuvo como contrapartida la deportación de los esposos a un campo de concentración nazi, cerca de Berlín. Sucedió en 1943, inmediatamente después de que el ejército de Hitler adoptara las medidas de escarmiento contra Italia por haber firmado el armisticio unilateral en septiembre de aquel mismo año.
María de Saboya regresó a su casa romana en 1945, aunque inmediatamente después tuvo que resignarse a las consecuencias de otro exilio político: el pueblo italiano decidió castigar a la familia Saboya con la mediación de un referéndum, así es que la mujer de Luis de Borbón decidió instalarse en Mandelieu, donde crió tres hijos y vivió sin apenas dejarse ver ni frecuentar las fiestas mundanas.
Basta echar un vistazo a la prensa monárquica de los años 60 para descubrir que la otrora princesa rebelde e incontenible «vivía con total modestia, conducía un modesto utilitario, controlaba directamente la administración y cuidaba personalmente el jardín familiar».
De hecho, la última aparición pública de la sorellina (hermanita, en italiano) se remonta al año 1983, cuando los supervivientes de la casa Saboya, todavía hoy proscritos en Italia, asistieron al entierro del ex soberano Humberto II en el santuario familiar de Hautecombe.
María de Saboya ya no tuvo las fuerzas ni la salud para acudir al funeral de su cuñada, la reina María José, el pasado mes de enero, ni tampoco ha podido evitar que la noticia de su propia muerte haya sido dada a conocer con el retraso y el olvido que todavía pesan en una familia proscrita. ¿Hasta cuándo?
María de Saboya nació en Roma el 26 de diciembre de 1914 y falleció el 7 de diciembre de 2001 en Mandelieu (Francia).



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